Dra. Eliana San Juan (Dermatologa)

El acné es una enfermedad muy común en las consultas de dermatología a nivel mundial, y como esta enfermedad afecta la esfera psicosocial del adolescente, muchas empresas dermocosméticas han visto en ella un mercado a la alza.

Existen varios tipos de acné de acuerdo al tipo de lesión predominante; comedónico, papular, pustuloso, quístico y nodular, y de ahí la variedad en combinaciones de lesiones encontradas en un solo paciente. Si bien el tipo de acné inflamatorio es el que genera más preocupación y origina el mayor número de consultas en los centros de salud, no menos presente está el acné simple, aquel que se manifiesta en comedones, también conocidos como puntos negros, esos mismos que en ocasiones pueden constituir el inicio de un acné más severo.

El consenso del tratamiento para el acné realizado por el CILAD (Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología), resume los medicamentos más adecuados para cada caso, y en base a ello, cada día emergen al mercado nuevas moléculas de alta eficacia pero con poca tolerancia o viceversa. Por lo que los estudios de esas nuevas moléculas deban ser evaluadas por laboratorios de investigación encargados de esa única función y una vez estudiado el producto exhaustivamente por un equipo multidisciplinario altamente profesional, se estará seguro que sus resultados en pacientes funcionan. Esto es aplicable a cualquier fabricante nacional e internacional que desee darle un valor agregado a su innovación dermatológica, cumpliendo así con la normativa vigente de cosméticos.

El problema con el que cuentan casi todos los productos para el acné, es que producen irritación, y por ello muchos pacientes abandonan el tratamiento, lo que lleva a éste a entrar en un círculo vicioso de alteraciones descontroladas.

Cabe destacar la investigación y aplicación de nuevas moléculas, como el retinoato en glicoesferas o la beta lipohidroxiácido. Estos ingredientes activos están suponiendo un alto rendimiento en la tolerancia del paciente, así como la mejora en la enfermedad.

Center for Inflammation & Mucosal Immunology


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Acne is a very common disease in dermatology clinics worldwide, and since this disease affects the psychosocial sphere of adolescence, many dermocosmetic companies have seen it as a growing market.

There are several types of acne according to the type of predominant lesion; comedonic, papular, pustular, cystic and nodular, and hence the variety in combinations of lesions found in a single patient. Although the type of inflammatory acne is the one that generates more concern and originates the greater number of consultations in the health centers, no less present is the simple acne, that manifested in comedones, also known as blackheads, the same as Sometimes they can be the beginning of a more severe acne.

The consensus of the treatment for acne made by the CILAD (Ibero Latin American College of Dermatology), summarizes the most appropriate drugs for each case, and based on it, every day new molecules of high efficiency emerge with little tolerance or vice versa . So the studies of these new molecules must be evaluated by research laboratories responsible for that unique function and once the product has been studied exhaustively by a highly professional multidisciplinary team, it will be sure that their results in patients work. This is applicable to any national and international manufacturer that wishes to add value to their dermatological innovation, thus complying with the current regulations on cosmetics.

The problem with which almost all products for acne have, is that they produce irritation, and therefore many patients leave the treatment, which leads to it to enter a vicious circle of uncontrolled alterations.

It is worth highlighting the research and application of new molecules, such as retinoate in glycospheres or beta lipohydroxy acid. These active ingredients are assuming high performance in patient tolerance, as well as improvement in the disease.

Center for Inflammation & Mucosal Immunology